El impacto del capital privado en el empleo II
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Como lo mencionamos en El impacto del capital privado en el empleo, de acuerdo al profesor Lerner, la evidencia de estudios anteriores que tratan de explicar la relación entre capital privado y empleo ha sido anecdótica, incompleta y/o sesgada por las siguientes razones:
- Se ha basado en encuestas con muestras limitadas y respuestas incompletas.
- No se muestra el comportamiento en el empleo en compañías comparables.
- No es fácil seguirle la pista al empleo en transacciones que involucran fusiones, adquisiciones, reorganizaciones, venta de activos y estructuras corporativas complejas.
- Los estudios anteriores no identifican las regiones o países donde se generan y eliminan empleos. Mientras el impacto neto en el empleo es un dato importante, también es muy importante determinar si hay migración de puestos de trabajo de una región a otra dentro de un país, o de un país a otro.
En este nuevo estudio los autores construyen y analizan una base de datos que minimiza estos sesgos y que además incorpora un mayor número de empresas y de transacciones de capital privado. Utilizan una base de datos longitudinal del Buró del Censo de los Estados Unidos (BDL) para seguirle la pista al empleo en prácticamente todas las compañías fondeadas con capital privado, tanto antes como después de la transacción. Se sigue el empleo no sólo en empresas sino en establecimientos físicos (por ejemplo, plantas, oficinas, sucursales, etc.) La BDL cubre todo el sector no agrícola e incorpora a más de 5 millones de empresas y a más de 6 millones de establecimientos físicos.
Los autores combinan la BDL con datos de CapitalIQ y otras fuentes para identificar transacciones fondeadas con capital privado. La muestra resultante contiene alrededor de 5 mil empresas adquiridas en transacciones de capital privado entre 1980 y 2005 (a estas empresas les llamaremos “empresas invertidas”) que operaban alrededor de 200 mil establecimientos físicos (“establecimientos invertidos”) en el momento en que se llevó a cabo la transacción.
Para construir grupos de control se ubican, para cada transacción, empresas y establecimientos físicos comparables en cuanto a industria, tamaño y edad, así como un indicador de si la empresa opera establecimientos físicos múltiples. En el estudio se consideran transacciones en empresas maduras, es decir de later-stage, en las que el fondo de capital privado que lidera la transacción adquiere una posición de control con derechos bien establecidos de supervisión, mismos que mantiene vigentes hasta que vende su participación en la empresa.
La transacción inicial típicamente incluye un componente de deuda que modifica la estructura de capital de la empresa. A veces, la transacción de capital privado viene acompañada de un cambio en los ejecutivos que administran la empresa. Se excluyen de la muestra management buyouts que no son financiados por un fondo de capital privado y empresas nuevas (start-ups) financiadas por capital emprendedor o venture capital.
La metodología de los autores tiene dos componentes principales. Primero rastrean los empleos en los establecimientos invertidos durante los 5 años previos y los 5 años posteriores a la transacción, independientemente de que la empresa invertida haya operado o no dichos establecimientos durante todo este tiempo. Se compara el comportamiento del empleo en los establecimientos invertidos con los establecimientos de control. De esta forma se logra eliminar los sesgos de hacer el análisis sólo al nivel de la empresa sin considerar todos los establecimientos que opera.
En segundo lugar, se consideran los empleos que crean las empresas invertidas en nuevas operaciones que se establecen posteriormente a la transacción de capital privado. Se cuantifican y comparan estos nuevos empleos con empleos generados en nuevas operaciones que establecen empresas de control que no fueron financiadas por capital privado.
Los principales hallazgos del estudio son los siguientes:
- El empleo se contrae más rápidamente en los establecimientos invertidos que en los de control después de que se lleva a cabo la inversión del fondo. En promedio, la diferencia acumulada en dos años es de 7% a favor de los establecimientos de control.
- Sin embargo, el empleo también crece más lentamente en los establecimientos invertidos en el año en el que se da la transacción y en los dos años anteriores. En promedio, la diferencia acumulada en los dos años previos a la transacción es de 4% a favor de los establecimientos de control. En resumen, el crecimiento en el empleo en los establecimientos de control es mayor tanto antes como después de que se lleva a cabo la inversión del fondo de capital privado.
- La creación neta de empleos después de la inversión del fondo es similar en los establecimientos invertidos que en los de control, pero la pérdida neta de empleo es sustancialmente mayor en los establecimientos invertidos. En otras palabras, los establecimientos invertidos reflejan una mayor eliminación de empleos.
- En el sector manufacturero, que representa alrededor del 25% de las transacciones de capital privado en los EEUU desde 1980, prácticamente no hay diferencias entre los establecimientos invertidos y los de control. En contraste, el empleo cae rápidamente en establecimientos invertidos en los sectores de venta al detalle, servicios financieros, seguros y bienes raíces.
Los resultados anteriores no incluyen empleos generados en nuevas operaciones establecidas por empresas invertidas después de la inversión del fondo. Las siguientes conclusiones incorporan el análisis de nuevos establecimientos.
5. Los empleos generados en nuevas operaciones establecidas en los primeros dos años posteriores a la inversión del fondo son equivalentes al 15%, comparado con 9.9% en las empresas de control. El empleo que se pierde en los establecimientos invertidos se recupera parcialmente por nuevas operaciones establecidas por las empresas invertidas.
Otra conclusión interesante del análisis al nivel de empresa es la siguiente:
6. Las empresas invertidas llevan a cabo más adquisiciones, fusiones y ventas corporativas que las empresas de control. En los dos años posteriores a la inversión del fondo, la tasa de “adquisición de empleos” es de 6.8% para las empresas invertidas y 4.7% para las de control; la tasa de “venta de empleos” es de 5.5% para empresas invertidas y de 2.8% para las de control.
Estos resultados llevan a los autores a concluir que los fondos de capital privado funcionan como catalizadores del proceso de destrucción creativa característico del sistema capitalista y es consistente con la visión de que los fondos de capital privado reducen o eliminan las partes o divisiones ineficientes y de bajo valor agregado de las empresas en las que invierten, al tiempo que crean más empleos nuevos en áreas presumiblemente de mayor valor agregado. El hecho de que las empresas invertidas sean más activas en fusiones, adquisiciones y ventas corporativas que las empresas de control refuerza esta conclusión, aunque sin duda se requiere una mayor investigación al respecto.
En este estudio, los autores se enfocan exclusivamente en el empleo y no llevan a cabo una comparación que considere temas de remuneración, utilidades, productividad o asignación de recursos en las empresas invertidas versus las de control y se enfocan solamente en el mercado de los Estados Unidos. El estudio completo se puede bajar aquí [download id=”15″].
Siguiendo la metodología anecdótica y de muestra limitada con la que los autores dicen que se han llevado a cabo estudios anteriores, podemos aventurar una hipótesis para determinar el impacto de las transacciones de capital privado en el empleo en México. La mayoría de las operaciones de fondos que invierten en empresas mexicanas son de capital de expansión, es decir, financian proyectos de crecimiento en empresas que no pueden conseguir financiamiento tradicional para sus proyectos. En los Estados Unidos, una buena parte de las transacciones de capital privado son para hacer más eficientes empresas mal manejadas. Mi hipótesis, anecdótica, sesgada y limitada, es que en México el impacto del capital privado en el empleo es significativamente mayor que en los Estados Unidos.
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